EL TRAGALUZ
Nuria Alonso Frontana
LUCIA
Hace apenas un mes, Lucía llegó a nuestras vidas. Su llegada es una esperanza más. Sí, una esperanza para el futuro no tan lejano que nos espera. Un futuro que será suyo, de ellos, de ellas. Un futuro, que no se podrá construir jamás sin mirar al pasado, a lo que fue; pero también a lo que no fue. Un futuro que Lucía no podrá transformar sin que conozca, sienta y se emocione intensamente con vida de otros y otras genios que hicieron historia. pero también, con otros y otras que, aún siendo grandes e importantes, no llegaron a nuestras vidas.
Lamentablemente, la mayoría de esas vidas que pasaron sin ánimo ni gloria, son vidas de mujeres. Vidas arriesgadas, valientes, luchadoras, decididas, truncadas. Vidas de mujeres que merecen ser contadas y resaltadas a pesar del anonimato con el que vivieron.
Pero si miramos al presente, seguimos encontrando grandes vidas de mujeres anónimas. Mujeres, que sobreviven diariamente a injusticias sociales, sólo por el hecho de ser mujeres. Mujeres, que se preguntan continuamente por qué sufren desventajas frente al sexo masculino, sólo por el hecho de ser mujeres. Mujeres, que luchan para que no exista discriminación sólo por el hecho de ser mujeres. Estos tres grandes grupos coexisten a día de hoy junto a las que hace apenas un mes que han llegado, como Lucía.
A Lucía, el destino la ha querido colocar este lado del planeta, y ya con ello, liberarla de muchas de las injusticias sociales que sufren las mujeres en otros países del mundo; Pero no tendrá que marcharse muy lejos para comprobar que actualmente, en nuestra sociedad las mujeres siguen sufriendo discriminación. ¿Acaso no lo es, utilizar continuamente el leguaje masculino para referirnos a ambos sexos, o cobrar unos 5.744 € *al año menos por desempeñar el mismo trabajo? Las estadísticas nos dicen que actualmente, una mujer tiene que trabajar 82 días* más, para cobrar lo mismo que un hombre y que las mujeres actualmente dedicamos 2´15 horas* diarias más que los hombres a las tareas domésticas . ¿Cómo se puede explicar que, el 45% del mercado laboral es femenino y sin embargo, la presencia de las mujeres en los altos cargos apenas llega al 10%?
Sí analizamos todos los datos existentes en relación a esta temática, una de las posibles (y mejores) soluciones, pasaría por invertir en educación, pero una verdadera educación coeducativa, basada en el principio de igualdad entre hombres y mujeres y la no discriminación por razón de sexo, entendiendo que coeducar significa no establecer relaciones de dominio que supediten un sexo a otro, sinó incorporar en igualdad de condiciones las realidades y la historia de las mujeres y de los hombres para educar en la igualdad desde la diferencia.
Hace un par de meses, Francesco Tonucci y Amparo Tomé sacaron a la luz su último libro. “Con ojos de niña” es un canto a la igualdad, un fiel retrato de la mujer pasada y actual, una dura visión de la sociedad, que nos hace repensar el papel que tenemos todos y cada uno de nosotros y nosotras. “Con ojos de niña” es un impulso hacía el cambio, una esperanza, como lo es Lucía.
Y por qué no, ambos son el mejor binomio fantástico para nuestro futuro.
C.C.
Preciosa reflexión!
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