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BIENVENIDA MISS MERKEL
Pueblo hermanado con Almuñécar ofrece 2.000 puestos de trabajo a vecinos de nuestra localidad, se ofrece formación y empleo y lo está gestionando nuestro Ayuntamiento.
Este es el titular que ha estado presente durante el pasado mes de noviembre, lo único que hemos oído.
Es nuestro Ayuntamiento el que nos ha obsequiado con la versión alemana de Mister Marshall. Son nuestros gobernantes locales quienes mueven hilos para que nuestros jóvenes emigren. Son nuestras contribuciones al presupuesto municipal las que financian el viaje de los empresarios alemanes a nuestra localidad para realizar entrevistas de trabajo a nuestros vecinos y protagonizar numerosos reportajes en medios locales y nacionales.
Esta situación me recuerda a cuando nuestros padres y abuelos emigraban a Alemania a buscar fortuna porque en nuestro país no había posibilidades, no había ni esperanza ni futuro, y muy a su pesar, marchaban hacia un sitio desconocido, sin saber el idioma y con un clima muy diferente y lo peor de todo, dejando atrás la familia.
Pues ahora repetimos. Pero nos lo venden como la panacea: movilidad exterior, formación, aprendizaje de idiomas. Lo último en programas de formación laboral. Éxito asegurado.
Es cierto que es beneficioso para los jóvenes, que se trata de una oportunidad, pero me niego a creer que es un acierto de nuestro Consistorio. Al contrario, creo que es un fracaso de nuestras Administraciones local, provincial, autonómica y nacional, pues algo está fallando cuando nos vemos obligados a trabajar fuera, así, sin más, sin que haya realmente más opciones sobre la mesa.
Es un fracaso absoluto de nuestros políticos que no sean capaces de darnos soluciones en nuestro país, en nuestra localidad. Almuñécar carece de planes de empleo. Las únicas propuestas son: bolsa social y colaboración social (ambas merecen reportaje aparte), y la tercera no existe, porque nuestro Ayuntamiento apenas puede contratar, porque casi todos los servicios públicas están externalizados, porque nuestro pueblo apenas funciona, carece de un plan que haga emerger el turismo, el comercio, la agricultura, un plan en i+d+i, un plan innovador. No se cansen indagando. No existen, no los tienen en mi pueblo.
No hay esperanzas. Lo peor de todo es que lo dejan bien claro. Aquí no hay futuro ni posibilidades, coged la maleta y formaros y trabajar fuera. En estas estamos, y lo cierto es que la propuesta tiene buena acogida, porque la desesperación no nos deja ver el horizonte.
Pero debemos exigir trabajo. Un trabajo digno. Formarse o trabajar en el extranjero debe ser una opción personal, no la solución forzosa a nuestro problema. Porque mientras sea una huida hacia adelante salimos perdiendo todos. No somos libres, somos esclavos de la desesperanza.
Pero no entristecerse. Siempre nos quedará Miss Merkel, sus fascinantes políticas de austeridad y sus maravillosos mini jobs. Un país en pleno crecimiento a costa de otros en pleno empobrecimiento. Y yo me pregunto, si el tal pueblo alemán es capaz de generar 2.000 puestos de trabajo para nuestros vecinos, ¿podremos votar a su alcalde en las próximas elecciones municipales de Almuñécar? Sinceramente, ese alcalde debe de ser la ostia al lado de nuestros políticos...
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