martes, 4 de febrero de 2014

Opinión


El Balcón Crítico

Crítico 2.0 


TRINIDAD HERRERA: LA DAMA DE HIERRO SEXITANA


Trinidad Herrera, la trini, es la primera alcaldesa que tiene nuestro municipio. Pero no es su género lo que debe primar, sino su gestión, sus cualidades como gobernante municipal. De aspecto férreo, Trinidad Herrera ha sido además la primera regidora sexitana capaz de alcanzar un pacto de gobierno y que este no se haga pedazos a mitad de legislatura. Ella es la cohesionadora que mantiene a flote un gobierno entre los concejales populares y, lo más importante, con Luis Aragón, la escisión de Benavides, la costilla díscola del enemigo.

No era una tarea fácil cargar con un gobierno bicolor, que fuese capaz de responder a las necesidades del municipio, de cambiar la estética y la ética de los mil y un gobiernos benavidistas en el que todo se podía haber ido al traste con un simple enfado del PA-Más Almuñécar. Porque no sólo está gobernando con Luis Aragón y Olga Ruano, concejales oficiales, sino que lo hace también junto a Manuel Novo, concejal oficioso.

¿Qué ha hecho, por tanto, Trinidad Herrera para mantener la paz política de su gobierno? Cultura, cultura y cultura. Y la ha dejado en manos de quién sabía de cultura y deportes en la era Benavides, en aquel que tantos hilos manejó durante años y años. Muy hábil estuvo Trinidad Herrera con esa decisión, muy rápida.

El pacto PP-PA no sólo la fortalece a ella como líder sino que le sirve para aumentar su capital político, mucho más consistente que el de Juan Luis González Montoro, que sin carisma ninguno fue incapaz de liderar aquel pacto imposible entre PP-PSOE-PILH, abocado al fracaso antes de empezar. Nadie se acuerda ya de González Montoro y en cambio, todos conocen a Trinidad Herrera, a la trini.

Y entre tanta fiesta, tanto deporte y tanto embellecimiento de los balcones en Semana Santa el pueblo se olvida de los agujeros negros de esta legislatura, que son muchos y algunos muy graves. La limpieza del pueblo, por citar algo, es lamentable, así como la transparencia de los presupuestos o la gestión de la economía local. Almuñécar está abandonada a su suerte y es que a pesar de tanto boato y tanta festividad local por todo lo alto, el nivel de desempleo es escandaloso y aún no hemos visto ninguna medida o propuesta eficaz para paliarlo.

Poco importa el desempleo en el actual equipo de gobierno. Trinidad Herrera, nuestra dama de hierro local, se ha preocupado más por la cosmética política, porque todo quede bien, porque no haya una voz más alta que otra. No cabe duda que el resultado en este aspecto es extraordinario y muy eficaz para que el votante se olvide de lo importante y se quede con lo accesorio en el momento de depositar su papeleta.

Con independencia de lo que ocurra en las (imprevisibles) elecciones de 2015, Trinidad Herrera ha sido la única líder política capaz de estar a la altura de Benavides en términos de popularidad; no lo consiguieron Juan Rodríguez (del que nadie se acuerda) y menos aún González Montoro o Antonio Rebollo (a quién ahora ha repescado Más Almuñécar del ostracismo político).

Nuestra iron lady sexitana tiene que resistir, sonreír y que no pare la fiesta en el pueblo. Debajo de la alfombra hay demasiado polvo y demasiado paro para que los ciudadanos vuelvan a confiar en ella. 

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