El Balcón Crítico
Crítico 2.0
TRINIDAD
HERRERA: LA DAMA DE HIERRO SEXITANA
Trinidad
Herrera, la trini, es la primera
alcaldesa que tiene nuestro municipio. Pero no es su género lo que debe primar,
sino su gestión, sus cualidades como gobernante municipal. De aspecto férreo,
Trinidad Herrera ha sido además la primera regidora sexitana capaz de alcanzar
un pacto de gobierno y que este no se haga pedazos a mitad de legislatura. Ella
es la cohesionadora que mantiene a flote un gobierno entre los concejales
populares y, lo más importante, con Luis Aragón, la escisión de Benavides, la costilla
díscola del enemigo.
No
era una tarea fácil cargar con un gobierno bicolor, que fuese capaz de
responder a las necesidades del municipio, de cambiar la estética y la ética de
los mil y un gobiernos benavidistas en el que todo se podía haber ido al traste
con un simple enfado del PA-Más Almuñécar. Porque no sólo está gobernando con
Luis Aragón y Olga Ruano, concejales oficiales, sino que lo hace también junto
a Manuel Novo, concejal oficioso.
¿Qué
ha hecho, por tanto, Trinidad Herrera para mantener la paz política de su
gobierno? Cultura, cultura y cultura. Y la ha dejado en manos de quién sabía de
cultura y deportes en la era Benavides, en aquel que tantos hilos manejó
durante años y años. Muy hábil estuvo Trinidad Herrera con esa decisión, muy
rápida.
El
pacto PP-PA no sólo la fortalece a ella como líder sino que le sirve para
aumentar su capital político, mucho más consistente que el de Juan Luis
González Montoro, que sin carisma ninguno fue incapaz de liderar aquel pacto
imposible entre PP-PSOE-PILH, abocado al fracaso antes de empezar. Nadie se
acuerda ya de González Montoro y en cambio, todos conocen a Trinidad Herrera, a
la trini.
Y
entre tanta fiesta, tanto deporte y tanto embellecimiento de los balcones en
Semana Santa el pueblo se olvida de los agujeros negros de esta legislatura,
que son muchos y algunos muy graves. La limpieza del pueblo, por citar algo, es
lamentable, así como la transparencia de los presupuestos o la gestión de la
economía local. Almuñécar está abandonada a su suerte y es que a pesar de tanto
boato y tanta festividad local por todo lo alto, el nivel de desempleo es
escandaloso y aún no hemos visto ninguna medida o propuesta eficaz para
paliarlo.
Poco
importa el desempleo en el actual equipo de gobierno. Trinidad Herrera, nuestra
dama de hierro local, se ha preocupado más por la cosmética política, porque
todo quede bien, porque no haya una voz más alta que otra. No cabe duda que el
resultado en este aspecto es extraordinario y muy eficaz para que el votante se
olvide de lo importante y se quede con lo accesorio en el momento de depositar
su papeleta.
Con
independencia de lo que ocurra en las (imprevisibles) elecciones de 2015,
Trinidad Herrera ha sido la única líder política capaz de estar a la altura de
Benavides en términos de popularidad; no lo consiguieron Juan Rodríguez (del
que nadie se acuerda) y menos aún González Montoro o Antonio Rebollo (a quién
ahora ha repescado Más Almuñécar del ostracismo político).
Nuestra
iron lady sexitana tiene que
resistir, sonreír y que no pare la fiesta en el pueblo. Debajo de la alfombra
hay demasiado polvo y demasiado paro para que los ciudadanos vuelvan a confiar
en ella.
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