martes, 4 de febrero de 2014

Opinión

El Grito del Pueblo

 Emilio Estévez

¿NO ES MEJOR TOCAR A LA PUERTA ANTES DE ENTRAR?


-          Toc, toc, toc. ¿Se puede?

Para poner al lector en situación, en el barrio de la Carrera de la Concepción, se está realizando justo enfrente de la guardería, un recinto para el juego y esparcimiento al aire libre de los niños que en ella se encuentran a la calle. Hasta aquí todo normal, pues es algo necesario e imprescindible para su desarrollo emocional y físico.

Pero la situación en la realidad se antoja más complicada, pues para muchos vecinos esta estructura amurallada situada justamente en la entrada del barrio no queda bien. En opinión de muchos, encierra la única entrada que quedaba al barrio y por lo tanto lo afea. A otros vecinos, sin embargo, les parece bien y no ponen ninguna pega. Luego está la Asociación de Vecinos, que también está en contra. Y en último lugar, nos encontramos  con la tienda que se encuentra al lado del recinto, un Komo Komo regentado por Jessi y Javi, que se sienten agraviados por esta estructura, pues cierran sus vistas y creen que les puede perjudicar en sus ventas y tienen miedo que esto les afecten y tengan que cerrar su sustento de vida.

Esta es la situación, de nuevo un barrio dividido debido a una mala gestión política, pues de la noche al día se empezó a construir este recinto, sin avisar. Es cierto que la Junta de Andalucía por lo visto, obliga a las guarderías a tener este tipo de instalaciones y está claro que nadie quiere que se cierre la guardería, pues no se lo merecen ni los niños, ni el barrio, ni los padres de los pequeños. Pero lo que si se podría haber hecho antes de empezar las obras, es reunir a los vecinos, asociaciones y comercios que se puedan sentir afectados, explicarles qué se va hacer, por qué se va hacer, ofrecer alternativas, escuchar a todas las partes y entre todos decidir los mejor para vecinos, guardería y comercios.

Pero claro está que no aprendemos, que se sigue haciendo lo que yo quiero y cuando quiero, sin pensar en las consecuencias y luego depara en lo que depara, intereses partidistas que meten cizaña, intereses vecinales por acarrear poder entre los vecinos… Finalmente,  siempre sale perjudicado el vecino, porque no se le oye, no se le pregunta. Pero  creo que eso se está  acabando y el ejemplo es el Gamonal (sin irnos más lejos hace poco en la Herradura se han parado una obras por estar los vecinos en contra, ¿no hubiese sido mejor preguntarles antes a ellos?), donde los vecinos han dado un ejemplo al resto de España y en el que se ha dicho claro y alto que hay que respetar la opinión popular.

Después de este tinglao que se ha formado, se espera una reunión entre el comercio afectado y los presidentes de cada bloque. Me parece estupendo y de sensatez, pero que debería haber llegado antes esta reunión e incluso iría más allá, no deberían contar solo con los presidentes, porque por ejemplo a mí, mi presidenta no me ha preguntado mi parecer y seguramente ella dará su opinión.  Se deberían reunir aquí en el barrio y escuchar a todos los que quieran ser oídos, pero se está muy lejos de crear estos plebiscitos, se está lejos de rendir cuentas a los vecinos, de acercarse a los barrios cuando no es para repartir comida y sacar provecho partidista, se está muy lejos, solo se acude cuando ven rédito político, antes no se va, no se les consulta con sensatez los proyectos de futuro, no se les consulta cómo mejorar el barrio, solo a través de interlocutores manipulados políticamente, que en muchos casos no representan a la mayoría o cuando ni siquiera aunque los representen saben la opinión del resto.

Por eso creo que esto no hubiese sido ningún problema, ni ningún conflicto y ni mucho menos una guerra entre vecinos a favor y vecinos en contra, si las cosas se hubiesen hecho bien desde un principio, pero bueno, todo es aprender.

Es necesario crear barrios independientes, barrios no politizados por intereses de unos y de otros, barrios que tengan voz no solo para organizar sus fiestas, sino para decidir sobre su destino; un destino, que en la mayoría de los barrios viene mediatizado según quien gobierna; un destino, que depende de asociaciones que se crean y desaparecen, y que no están por el interés de todos, sino partidista y particular.  Hay que dejar claro que el destino de nuestros barrios depende de la unión de los vecinos, independientemente de quien nos gobierne, pero para ello se deben crear mecanismos fuertes de enlace entre Ayuntamiento y barrios, tales como asambleas participativas, plebiscitos, presupuestos participativos,… Solamente cuando  entre todos trabajemos, políticos y vecinos, en unión y escuchándonos, empezaremos a curar la enfermedad que asola a las administraciones, mientras esto no sea así pondremos tiritas a heridas muy abiertas.

Por ello siempre es mejor tocar a la puerta, pedir permiso, ver si nos abren, si nos permiten pasar, que hay alguien detrás de esa puerta, que hay alguien dispuesto a escuchar, a dialogar, que abrir la puerta sin llamar y ofender al que allí dentro se encuentra.
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-         -     Sí, pase usted. Puede entrar.


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